Gracias Señor de Sevilla

Hacía solo una semana lo veíamos rodeado de la Sevilla cristiana y cofrade que quiso acompañarle en una mañana histórica. Calles abarrotadas que quedaron enmudecidas a su paso, ya que el Señor, tiene el Gran Poder de invitar a la reflexión, a la oración, de recordar a aquellos Angeles de la guarda que Dios puso en nuestras vidas y que ya habitan en el Reino de los Cielos, pero sobre todo tiene el poder de aislarte de todo lo que te rodea, vivir un encuentro personal con Èl y de tocar tu corazón para llenarlo de paz, espiritualidad y amor de Dios.

 Al igual que Dios se sirvió del vientre de la bendita Virgen María para dar vida a Jesús, nuestro Señor, actuó también a través de las manos del escultor Juan de Mesa para representar al Dios hijo en la madera, a sabiendas de que se convertiría en pilar fundamental para la fe en la ciudad mariana de Sevilla.
Una semana después de aquel acontecimiento histórico, el Gran Poder nos llamaba e invitaba a su casa, impulsaba el andar de algo más de 300 peregrinos que se pusieron en marcha desde el Convento de las Hermanas Misioneras de la Doctrina Cristiana de San José de la Rinconada tras un emotivo momento en la Capilla conventual.
Tras un camino plagado de vivencias y pasar junto al templete de San Onofre para contemplar la figura del Sagrado Corazón de Jesús, popularmente conocido como el Santo negro, llegaba la primera parada. La Parroquia de Ntra. Señora del Rosario de San Jerónimo con su párroco D. José Antonio Salas Guerra, primer guía espiritual y presidente de nuestra Asociación de Fieles y la Junta de Gobierno de la Agrupación Parroquial Rosario de San Jerónimo, con quien nos une una gran amistad, nos abrían las puertas para poder disfrutar de un desayuno juntos en el patio de la Parroquia, momento en el que los peregrinos pudieron descansar, confesar o pararse a contemplar y orar en el Sagrario o ante Ntro. Padre Jesús del Amor en su Divina Misericordia, Ntra. Señora de la Salud y Ntra. Señora del Rosario.
Tras la visita a la Parroquia del Rosario de San Jerónimo, proseguimos nuestro camino junto al rio acompañados por su Agrupación Parroquial con rumbo hacia la Basílica de la Macarena, donde tras una breve parada, poníamos rumbo a nuestro destino final, la Basílica de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder.
 Una vez allí, todo fue especial, tras un breve descanso en la Plaza de San Lorenzo, nuestros párrocos D. F. Alberto Mediavilla Ramos y D. Ricardo José Gayá Molina, a los que acompañaban acólitos de nuestra feligresía, además de nuestro amigo y seminarista Juan Guzmán Ivanovich, salían a las puertas de la Basílica para recibir a los centenares de peregrinos que se congregaban a las puertas de la misma, a los que precedía al igual que durante toda la peregrinación una cruz portada por todo aquel peregrino que quiso llevarla en cualquier tramo del camino.
 Llegaba entonces a las 13:15 h, la celebración oficiada por nuestros párrocos, en la que participamos realizando lecturas, Salmos, peticiones y acciones de gracia, los peregrinos abarrotaban la Basílica y Dios mismo se hizo presente en la Eucaristía para poner el broche final a un sábado inolvidable.
A todos y cada uno de los más de 300 peregrinos que sintieron la llamada del Señor del Gran Poder y gracias a los cuáles esta peregrinación se hizo posible.
A mis compañeros y amigos del Olivo, por su incansable labor al servicio del Señor.
A la Hermandad del Gran Poder, por estar siempre al servicio de esta humilde Asociación de Fieles, sirviéndonos de ejemplo de buen hacer. Gracias por vuestro trato y acogida desde el primer momento.
A la Agrupación del Rosario de San Jerónimo y al Padre José Antonio, por esta relación especial que nos une y por ser participes de este día.
A las hermanas del Convento por abrirnos una vez más las puertas de la que ya también consideramos nuestra casa, para poder vivir el inicio de esta peregrinación en esta Capilla tan especial para nosotros.
Al Padre Ricardo por unirse al caminar de sus feligreses para mostrarnos su apoyo, por sus confesiones en la Plaza de San Lorenzo y por concelebrar en esta emotiva Eucaristía.
Al Padre Alberto, por dejarte hacer por Dios para ser como eres, solo Él y nosotros sabemos por todo lo que debemos estarte agradecido, aparte de agradecerte tu entrega por impulsar esta peregrinación y participar desde el inicio, queremos pedir a Dios que conserve por siempre tus fuerzas para acercar su palabra a todos aquellos sedientos de la misma.
Al Gran Poder, por llamarnos a su bendita casa y hacer posible este día inolvidable.
Gracias Señor de Sevilla.

 

 

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